FANDOM


-Mantén el rumbo-

-Lo haré-

-Concéntrate en mi voz-

-Lo haré-

-No dejes que nadie te lleve por mal camino-

-No lo haré-

-¿Has seleccionado uno?-

-Lo hice-

58

¿Michael? ¡Michael!- Mi padre gritó. Abrí los ojos y lo tenía enfrente mío, tosiéndome en la cara con su aspecto putrefacto. No se que le pasaba. No se porque iba a hacer esto. Pero voy a enorgullecerlo.

S-Si, aquí estoy- Respondí con firmeza. Papá me asintió con la cabeza y me agarró de la cabeza. El empezó a examinarme el cuerpo completo, sin despegar sus ojos blancos y vacíos de encima. Tragué saliva, y después de varios segundos, se alejó varios centímetros y se volvió a sentar bien.

Quiero que sepas, hijo, que estoy muy orgulloso de ti. Lo que estás por hacer, podría traer a tu hermana de vuelta. Podrías devolver el hermoso legado que dejé para ustedes, mis fieles hijos. Todo lo que he hecho con el pasar del tiempo, todos los sacrificios que he cometido, todos los sufrimientos por los que hemos pasado juntos, habrán valido la pena. Cada maldito segundo lo habrá válido, Michael. Todo lo habrá valido. Y estaremos juntos de nuevo, Michael. Te lo prometo- Mi padre dijo. Tragué saliva y asentí.

¿Como se supone que la voy a traer de vuelta?- Le pregunté con voz ronca. Mi padre agarró su taza de café de la mesa y apoyó sus labios con el ligero borde, tomando un pequeño sorbo. La cocina empezó a parecer más pequeña mientras más me fijaba en el horrible aspecto en el que mi padre tenía. El aún no supera la pérdida de Elizabeth, aún cuando ya habían pasado un par de años. Estoy consciente de lo que ha hecho. Estoy consciente del porqué de sus cometidos. Y por eso mismo, lo voy a ayudar.

Ve a la antigua pizzería. La tercera. Encuentra la sala escondida, y toma el ascensor para ir directamente al local hermano. A partir de ahí, todo lo demás ya te lo sabes- Mi padre dijo con certeza.- Encuentra a tu hermana. Destruye a los animatrónicos. Quema cada maldito local y conviértelo en cenizas. Una vez hecho esto, nosotros 3 seremos libres.

Moví mi cabeza y me paré de la mesa de la cocina, dirigiéndome a la puerta. Miré por última vez a mi padre a los ojos, y cerré la puerta. Apoyé mi cabeza contra la puerta y pensé en lo que podría ocurrir. Sabía lo que iba a pasar. Lo sabía perfectamente. Sabía que mi padre se iba a convertir en una de sus creaciones. Sabía que iba a matar a múltiples niños. Sabía que Henry lo iba a atrapar. Todo lo sabía. Y no logré hacer nada, ni siquiera a mover un músculo. Y aquí estoy, a punto de perder mis vida por algo que mi padre había cometido.


***


Forcé la chapa de la puerta principal y abrí la puerta con fuerza. Me armé de valor para entrar. Prendí mi linterna e iluminé mi camino por todo el establecimiento. Pasé por varios rincones de la pizzería que difícilmente recordaba. Mi padre solía contarme sobre el establecimiento cuando volvía en la madrugada. Me mantenía despierto toda la noche, solo para escuchar sus historias. Me contaba sobre los niños jugando felices, los padres viéndolos con amor en los ojos. Me decía lo mucho que amaba su trabajo, y lo mucho que apreciaba que entendiera el porqué del que yo no fuera allá. Y aún así, con su comportamiento impulsivo, lo amaba. Era lo único que me quedaba, y no lo quería perder, al igual que a Elizabeth.

Entré a un cuarto gigantesco, en el que podía ver a los animatrónicos originales, desmantelados, polvorientos y con un olor nefasto que se podía oler desde todo el cuarto. Me acerqué hacia los animatrónicos y me agaché para ver dentro de ellos. Los cuerpos ya no estaban adentro claramente, pero el olor permaneció por mucho tiempo. La gran mayoría de ellos estaban en un muy mal estado, excepto Freddy Fazbear. El estaba intacto, y permanecía de pie. Las partes Bonnie y Chica estaban por todas partes de la sala de fiestas, o mejor reconocida como el Party Room. Me bajé del escenario y me dirigí a la oficina del guardia.

Entré en la oficina y pude ver un manual para los empleados en general. El manual se llamaba “Five Nights at Freddy's: Survival Logbook”, que, traduciéndolo, es una “bitácora de supervivencia”. Le eché un ojo a las páginas del libro y la gran mayoría del libro estaba garabateado. Cerré la bitácora y la aventé por ahí. Me senté en la silla del guardia y prendí la computadora. Pude ver diversas aplicaciones, una de las más destacables siendo la de las cámaras. Mi padre me pidió que borrara todos los registros de video de la pizzería, solo en caso de que la computadora quedara intacta por el fuego. Me puse a borrar los archivos, uno por uno, hasta dejar la computadora en blanco. Pude escuchar un par de pasos fuertes, pero pensé que solo eran los animatrónicos ubicados en la parte inferior de la pizzería.

Apagué la computadora y agarré unas cuantas pilas para mi linterna. Salí del cuarto y quité un póster gigantesco del auténtico Freddy Fazbear. De repente, se escuchó un fuerte golpe proveniente de la sala de fiestas, y me dirigí inmediatamente a la sala. Freddy Fazbear estaba en movimiento, y se dirigía directamente hacia mi. Lo vi directamente a los ojos, y caminé hacia el. Freddy Fazbear medía 2 metros, y agachó su mirada hacia mi rostro.

Que me vas a hacer, ¿eh? Tu no puedes hacerme nada. Sabes quien soy. Me recuerdas muy bien- Dije con seriedad-. Activa protocolo 46.

El animatrónico se cayó con un fuerte golpe al piso y me dirigí al póster ya removido. Antes de entrar, me dirigí al Pírate Cove a revisar si Foxy estaba ahí. Ya sabía que el no estaba ahí, pero quería demostrarle que ya sabía de su presencia. Abrí de un jalón la cortina del Pirate Cove, y efectivamente, el no estaba ahí. Solo había un letrero que no alcancé a leer bien.

Nothinghere

Posteriormente, escuché unos pasos a mis costados y me volteé rápidamente a iluminarlo con mi linterna. Ahí estaba “Withered Foxy”, temblando y mirándome fijamente con la mandíbula bien abierta. Prendí y apagué la linterna múltiples veces para resetear su sistema, pero no surtió resultado. Mantuve contacto directo con el animatrónico hasta llegar a la sala escondida. Puse el póster en la entrada para cubrir mis rastros.

El cuarto estaba relativamente oscuro y completamente vacío. La única iluminación era la luz tenue proveniente de mi linterna, iluminando la puerta del elevador. Apreté el único botón que había a lado de la puerta y esperé. Iluminé varias veces el póster para ver si Withered Foxy seguía ahí o me había dejado en paz. Sonó el timbre y el elevador llegó. Me puse en frente de la puerta, para que después se abriera. Para mi sorpresa, un conejo verde increíblemente roto y quemado estaba parado en la puerta mirando un costado del elevador.

Di un paso pequeño atrás. No tenía idea de que era eso. No sabía de donde provenía. Lo miré fijamente, tieso como una roca, cayendo al fondo del río, sin posibilidad de salir del agua y listo para llegar hasta el fondo. El conejo volteó a verme. Reconocí inmediatamente los ojos del animatrónico. No lo quise pensar, pero estaba sucediendo. Me puse a correr al póster, pero una figura compuesta de cables y con una máscara de payaso blanca cayó del techo. Lo iluminé con la linterna, y la figura se levantó, como si fuera un muerto viviente. El animatrónico hizo un par de movimientos raros, y se puso en cuatro. El animatrónico hizo un rugido, dándome la señal de que era tiempo de correr hacia la salida. Sin pensarlo 2 veces, quité el póster de un empujón, rompiéndolo en el ocurrido.

Corrí sin mirar detrás, sabiendo que la figura con cables, el conejo verde, y probablemente Withered Foxy me estaban pisando los talones. De repente, un animatrónico humanoide de 2 metros con coletas rojas salió de uno de los pasillos. Se puso tiesa y me miró fijamente a los ojos. Cambié mi rumbo inmediatamente y pasé entre la oficina del guardia para pasarme al pasillo izquierdo. Forcé la puerta unas cuantas veces, pero estaba cerrada completamente, sin ninguna esperanza de abrirse.

¡Por el amor de Dios!- Exclamé con ira, mientras escuchaba los pasos pesados a mis costados. Todos los animatrónicos se acercaban lentamente hacia mi desde la oficina, con la mirada vacía y penetradora.-¡Ustedes no pueden hacerme nada! ¡Yo soy hijo de William Afton! ¿¡Me escucharon?! ¡¡Yo soy hijo de William Afton!!

Los animatrónicos poco a poco se acercaban a mi, mientras yo rezaba para que no me sucediera nada. Sin razón aparente, los animatrónicos se quedaron tiesos, aún con sus poses. Yo me les quedé mirando, completamente aterrado. Los animatrónicos se convirtieron en píxeles rosas, poco a poco desvaneciéndose en el viento. Un conejo humanoide con corbatín y chaleco rosa apareció frente mío.

Mantén el rumbo.- Me dijo. Lo miré asustado, aún tratando de abrir la puerta.

¡Déjame en paz! ¡Voy a hacer lo que mi padre me dijo que hiciera, y no lo voy a defraudar! ¡Sal de mi camino!- Le grité con desesperación y lágrimas en los ojos. El conejo se puso el dedo índice en el hocico y me miró con una pose demasiado fuera de lo común.

Mantén el rumbo.- Volvió a repetir. Después de varios minutos, recordé el sueño que tuve durante la plática con mi padre. Todo tenía sentido. Supe porque me estaba pasando esto, y supe quien era el conejo delante mío. Supe que decir después.

Lo haré, Malware.- Le dije. El conejo me asintió.

No dejes que nadie te lleve por mal camino.- Me dijo.

No lo haré.- Le dije, apretando los puños. Estaba listo.

¿Has seleccionado uno?- Me dijo.

...Si. Llévame con ella.- Le dije con voz ronca. El conejo extendió su dedo índice, y me apuntó al pecho. Con el otro dedo, se lo puso en el hocico.

Shhh...- El conejo finalizó. Mi vista se volvía borrosa, y mi entorno tomaba un tono rosado, al mismo tiempo que desvanecía. Quería gritar, pero no podía. Quería moverme, pero no podía. Quería llorar, pero no podía.

Quería decir gracias, pero no podía. Di mi último aliento y cerré los ojos.

Protocolo 58.
El contenido de la comunidad está disponible bajo CC-BY-SA a menos que se indique lo contrario.